Director Espiritual

Vivir la Cuaresma, ¿para qué?

Queridos hermanos de esta hermandad de Nuestro Señor Jesucristo en su Entrada en Jerusalén y María Santísima de la Paz.

Con el rito de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, comenzamos oficialmente la Cuaresma. Al igual que la naturaleza empieza a cambiar la creación, los días se alargan, empiezan a notarse los brotes en las ramas peladas tras el otoño y el invierno, comienza a oler a azahar,… La cuaresma es el principio de un cambio en nuestras vidas. Nos prepara la cuaresma para celebrar la vida en el que es la Vida: en Jesucristo.

La cuaresma con la intensificación de la Oración, de la Limosna y del Ayuno nos llevará a vivir con alegría la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor. Para ello, tenemos que llenarnos de la Palabra de Dios; abonar nuestra fe con la Eucaristía dominical y en este santo tiempo, al ser posible con la Eucaristía diaria, no podemos ser cristianos sin vivir nuestra fe en la comunidad; dejar que el Espíritu Santo habite en nuestros corazones y nuestras mentes, dejemos que Dios entre en nuestra vida; lee la Palabra de Dios cada día, su evangelio, es también nuestro alimento; haz oración, aunque te distraigas ponte delante de él y repite la frase de una gran santa, Teresa de Jesús: “Sólo Dios basta”, la oración es el diálogo entre Dios y tú, es decir, entre un padre y un hijo; tendremos que vivir también la pobreza, la felicidad no la da el tener, compartamos nuestros bienes con los demás; busquemos silencio para nuestra oración personal en el Sagrario o delante de los Sagrados Titulares, dejemos que Jesús y la Virgen María sanen nuestros corazones rotos; mira en el silencio de tu corazón, aquello en lo que has ofendido a Dios, al prójimo o a ti mismo, acércate al sacramento de la Confesión y Cristo perdonará todos tus pecados; la fe va acompañada de las obras, se generoso con tu tiempo por los demás, trabaja por los demás en tu parroquia, en tu hermandad, en cáritas, en los demás grupos, sé grano de arena dentro del Reino de Dios; busca la paz en el seno de tu familia, de tu hermandad, de tu parroquia, de tu pueblo,… seamos constructores de la Paz de Cristo; aguarda el ayuno y la vigilia, no como medio para adelgazar, lo hacemos como unión y sacrificio con Cristo que sube a la cruz por ti y por mí.

Todos estos puntos nos ayudarán a vivir la cuaresma para que Cristo nos dé la Vida Eterna, por eso, la Hermandad de la Borriquita y todos sus hermanos damos público testimonio de fe por medio de los cultos y de la estación de penitencia y a través de la caridad con los más necesitados.

Como párroco y director espiritual os deseo una buena cuaresma para que vivamos con intensidad la Santa Semana y tengamos un feliz Domingo de Ramos, pidiendo especialmente por los que más sufren.

José Ángel Martín Domínguez, Pbro.